Referentes agropecuarios aseguran que el ritmo comercial se normaliza desde mediados de mayo. Advierten que la brecha cambiaria desincentiva a los productores.

El comercio de granos venía demorado respecto a los años anteriores y, de lo que estaba vendido, una parte importante estaba sin fijar precio. Pero esa dinámica empezó a revertirse desde mediados de mayo.
Desde el campo afirman que el comercio de granos y la liquidación de divisas se está normalizando, pero advierten que se necesita una unificación cambiaria en el mediano plazo.
“Si uno ve el historial de la liquidación de los últimos 10 años, no hay una gran diferencia. Creo que este mes que transitamos y el próximo va a haber liquidación de granos de los productores, porque vencen muchos compromisos, como pagos de alquileres, de insumos y de cuotas de créditos que se sacaron para renovar maquinaria agropecuaria”, afirmó el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani.
El consultor David Miazzo aseguró a TN que pudo notarse una recuperación en la comercialización de los granos a partir de mediados de mayo.

Según explicó en analista, esto se dio por la mejora de precios internacionales en Chicago, que en marzo habían tocado mínimos de los últimos 5 años.

También se hizo más atractivo el “dólar blend”, por la suba del Contado Con Liquidación (CCL) que se utiliza para pagar un 20% del valor de la soja u otros granos. A su vez, influyó el avance en las labores de cosecha, que venían con un mes de retraso por cuestiones climáticas.

“El comercio de granos venía demorado respecto a los años anteriores y, de lo que estaba vendido, una parte importante estaba sin fijar precio. Esto es lo que comenzó a revertirse desde mediados de mayo”, comentó Miazzo.

En ese sentido, Castagnani señaló que “la moneda fuerte” del agricultor es el grano y lo va comercializando a medida que tiene sus necesidades. “El silobolsa es una herramienta extraordinaria para el productor. Porque antes debía entregar sus granos a una cooperativa o acopio, y tenía que parar la cosecha para llevarlos, porque no tenía donde depositarlos. Con el silobolsa, en cambio, puede guardarlos en su campo. Pero sigue el mismo ejercicio, va vendiendo a medida que lo necesita”.
No obstante, puso el foco en la necesidad de que la Argentina salga del cepo cambiario para mejorar la rentabilidad del sector.

“Es un paso que debe hacerse sin que impacte en la comunidad, haciéndolo de forma escalonada o prevista. El Gobierno lo que tiene que lograr es que esa unificación, o devaluación, no impacte en el asalariado. Pero eso ya depende del equipo económico. Al sector, un dólar más alto por supuesto que lo puede beneficiar, pero este es un objetivo a largo alcance y tenemos que lograr que haya un equilibrio”, opinó el dirigente agropecuario.

En esa línea, el titular de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, afirmó días atrás a TN: “Nosotros creemos que hay que trabajar en la unificación cambiaria y tendríamos que empezar el 2025 con el levantamiento del cepo. Ese es el camino que nosotros estamos procurando”.

En cuanto a la liquidación de los exportadores, Miazzo explicó que el ingreso de divisas, informado por parte de CIARA-CEC, solo tiene en cuenta lo que se opera por el tipo de cambio oficial.

“Por eso, cuando se hace la comparación con años anteriores, hay que tener en cuenta que en este caso es el 80% del total, ya que el restante 20% entra por CCL”, recordó.

Al respecto, el analista consideró que el “dólar blend” seguirá hasta que se levante el cepo al tipo de cambio oficial y se quite el Impuesto PAÍS, que generan una distorsión en el negocio agropecuario. “Si se sale, va a ser de las 3 cosas al mismo tiempo”, indicó.

Por eso, resaltó: “El productor tiene menos incentivo a acelerar las ventas mientras haya brecha cambiaria. Porque sabe que en el silobolsa tiene guardado un dólar de verdad, que hoy no se lo pagan a su valor real. Pero más allá de eso, el productor se ha acostumbrado, por toda esta dinámica, que su moneda de cuenta sea la soja y la va vendiendo a medida que necesita”.

Al respecto, el analista Salvador Di Stefano le explicó a TN que a los productores les quitan un 56% del valor internacional en el caso de la soja, entre las alícuotas del 33% y la brecha cambiaria. En el caso del maíz y el trigo, que paga derechos de exportación de un 12%, la pérdida es del 27%.

Miazzo dijo que “al Gobierno le va a venir bien” que los agricultores no hayan vendido toda la producción entre mayo y junio.

“El segundo semestre es muy flaco en ingreso de dólares, porque no se tiene la estacionalidad de los granos. Por eso, al país le sirve que los productores vayan vendiendo de a poco a lo largo del año, porque eso genera oferta de divisas en septiembre, octubre y noviembre. Para la economía termina siendo más sano. Pero, claro, cuando los dólares faltan estamos todos apurados”, concluyó.
Informe: Juan Erreca

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