El mercado no puede absorber la producción de mandarinas. Los productores no llegan a cubrir sus costos con el bajo precio que reciben.

En un país donde la mitad de la población viven en situación de pobreza, ver como se arrojan toneladas de fruta destinadas a pudrirse, duele. Pero es lo que lamentablemente sucede hoy en la zona de Villa del Rosario, Entre Ríos, con la producción de mandarinas criollas como consecuencia de la caída de la demanda y la consecuente falta de mercado para los citricultores.

Por otra parte, a los agricultores no les cierran los números: recibiendo un precio de $40 a $50 por kilo de mandarina no llegan a cubrir los costos productivos totales.

“Llegaron las lluvias, acompañadas justamente con el problema del receso económico que hay. El poder adquisitivo de la gente se cayó, se desplomó, eso es lo que nosotros notamos, y por lo tanto hay un poco más de fruta pero menos consumo”, contó Elvio Calgaro, productor de Chajarí y dirigente de Federación Agraria Argentina.

De acuerdo con su estimación, la mitad de la producción de mandarinas criollas quedó sin posibilidad de envío a mercado por la falta de poder adquisitivo de los consumidores.

“Lo peor le puede pasar a un productor es ver tirar su producción, porque detrás de cada mandarina hay mucho esfuerzo, mucho sacrificio”, lamentó Calgaro en una entrevista en Radio Colonia.

Tratándose de un alimento perecedero, al no poder enviarse al mercado por la escasez de la demanda, los citricultores se ven obligados a cosecharla y arrojarla, ya que no pueden venderla. Incluso, en algunos casos, ha incurrido en gastos de cámara intentado alargar el tiempo de conservación de la fruta a la espera de un repunte del consumo, pero de todas maneras, debieron descartarla. Es que, de permanecer en las plantas, podrían proliferar insectos plagas y si se las deja caer, provocarían la acidificación de las tierras.
Según contó Calgaro en declaraciones radiales, la única alternativa que tienen para colocar su producción y al menos salvar los gastos de combustible son las fábricas elaboradoras de jugo, pero en la actualidad se encuentran saturadas de materia prima y ya no pueden absorber más, además, priorizan la extracción de jugo de naranja con destino al mercado externo por su buen precio. Hoy la exportación de la fruta fresca no es factible por falta de competitividad.

Cabe señalar que el 70% de la producción nacional de mandarinas se consume en fresco, un 20% va a la industria y el 10% a la exportación.

“Hay un problema serio en el consumo, no hay fuerza, porque si hoy te pagan 150 pesos un kilo, a la fábrica ya no le están cerrando los números tampoco a 150. Enfrente tenés un litro de gasoil que en el interior vale 1300 pesos. ¿Cuántos kilos necesitas de mandarina para comprar un litro de gasoil? Y bueno, estamos complicados, porque aparte se suman todos los costos. Arrancamos así, tenemos miedo que por ahí esto pase a otra producción, a otra variedad. que se prolongue en el tiempo”, expresó el citricultor.

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