Por Marianela de Emilio. INTA.
La proyección de cosecha mundial de soja 23/24 solo se redujo en 1,3 millones de toneladas entre octubre 23 y febrero 24, por ajustes de mayor producción de parte de Estados Unidos y Argentina, que compensan parcialmente los recortes de Brasil.

Los precios futuros internacionales de soja 23/24 rondan 430 a 440 dólares por toneladad y los locales 280-290 dólares por tonelada, con recortes de 60 dólares por tonelada en Chicago y Argentina desde octubre hasta ahora. En la medida que la cosecha se afiance tanto en Argentina como en Brasil, y la demanda no se reactive, la relación stock/consumo podrían sostenerse en torno a 30% y los precios ceder por debajo de 40 dólares por tonelada en Chicago y de 260 dólares por tonelada para Argentina, precios que no sorprendían y hasta eran considerados como buenos durante 2018 y 2019, años con relación stock/consumo entre 29 y 33 por ciento, como se observa en el gráfico.

Considerando una demanda mundial (Consumo) 23/24 que crecería 18 millones de toneladas, respecto de la producción que aumentaría 20 millones, sumado a menor consumo de soja 22/23 a nivel mundial, se proyecta que el stock final mundial 23/24 crecería 12 millones de toneladas, llegando a volúmenes similares a los de la campaña 18/19, campaña atravesada por precios muy inferiores a los actuales.

A nivel local, hay expectativa respecto de la cosecha y las divisas que entrarían en mayo 24. Sin embargo, no es prudente proyectar una entrada de Dólares en proporciones semejantes a la de la cosecha en forma inmediata, dado el ritmo de venta de los productores, que se ve más o menos motivado a liquidar según los precios a cosecha y obligaciones a cumplir. El año pasado, atravesado por una sequía en Argentina, que trajo un volumen de cosecha local inferior a la mitad respecto de los años anteriores, mostró ventas acumuladas a mayo 23 que alcanzaron 7,5 millones de toneladas, 35% de la producción 22/23, siendo la comercialización restante de la cosecha reactivada a partir de septiembre 23.

Dado que los compromisos financieros del sector agrícola en la presente campaña son altos, por obligaciones renegociación de deudas de la campaña anterior, es posible que el nivel de liquidaciones a mayo alcance o supere la proporción registrada el año pasado, pero no mucho más que el 40% del total. Así, de una cosecha proyectada en 52 millones, de toneladas, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, podrían liquidarse 35-40% a mayo, es decir, 18 a 20 millones de toneladas, a mediados de febrero 24 se han comercializado en forma anticipada más de 5 millones de toneladas, por lo que sumar 13 a 15 millones más a cosecha es probable. Considerando un valor de exportación para la nueva cosecha de 410 millones de toneladas, el ingreso de divisas a mayo alcanzaría, de no mediar más recortes de precios internacionales, entre  7 y 8 mil millones de dólares de parte de la soja y el complejo oleaginoso.

Por último, recordar que a mediados de febrero hay menos de un millón de toneladas de soja 23/24 comercializada en forma anticipada con precio, y que las potenciales bajas, ante una oferta que ingresa al período final de incertidumbre climática, de parte de Sudamérica, es grande. Considerar proyecciones de cosecha tranquera adentro, así como riesgo productivo a cosecha, por exceso de lluvias entre abril y mayo, que dificulten el avance de cosecha y recorten calidad de soja argentina.

Avanzar en el nivel de cobertura de precios para los volúmenes que deban ser liquidados a cosecha, evitando recortes adicionales de precio por presión de cosecha dentro de dos meses.

Conclusiones: Los volúmenes de producción de soja crecen a mayor ritmo que el consumo mundial, so la oferta sudamericana se afianza, el stock mundial crecerá en proporciones que permite a la demanda mundial estar tranquila respecto al abastecimiento de esta oleaginosa, y ofrecer precios cada vez más bajos. Los antecedentes de campañas anteriores a estos volúmenes mundiales muestran precios muy inferiores a los actuales, es decir, hay potencial de continuidad de bajas, a menos que la demanda se reactive o los recortes de Brasil superen a los proyectados hasta ahora. Se ratifica la importancia de no quedar expuestos al mercado con el total de la cosecha, y utilizar coberturas de precio para una proporción de lo que se proyecta liquidar a cosecha.

Por Marianela De Emilio

 

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