Caputo, de rodillas ante el lobby del campo. En mayo, el sector inyectó 1000 millones menos de los que el Gobierno esperaba. Y el grano sin vender equivale a 15 mil millones de dólares, cuando a esta altura del año debería estar pendiente sólo el 50 por ciento de ese volúmen. El agro avisó que venderá recién en octubre, cuando esperan una devaluación. Así, el ministro tiene que empezar a pagar importaciones pendientes sin divisas del campo y le prende una vela al swap de China y al FMI para que no haya un colapso macro.

La impericia oficial para administrar la existencia de divisas y conseguir dólares frescos por vías genuinas o no genuinas, terminó dejando al Gobierno Nacional a entera disposición de la voluntad del campo de soltar los agro-dólares. El ministro de Economía, Luis Caputo, que llegó con la cucarda de un cuadro capaz de atraer capitales, debe en este escenario rezarles al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al swap de monedas con China para salir de un cuello de botella complejo: el campo avisó que espera una devaluación para octubre o noviembre y que, hasta tanto, no se verán ventas y liquidaciones de exportaciones en volumen. De hecho, al día de hoy, se vendió sólo la mitad de la soja esperada para esta época del año.

El dato es relevante porque, si los chinos no validan el préstamo de 5000 millones de dólares, el Gobierno de Javier Milei quedará a tiro de una crisis macro y mayores niveles de inestabilidad en los mercados, que ya venían diagnosticando lo complejo que es no tener dólares. En el Palacio de Hacienda preocupa, además, la volatilidad que podría generar en el mercado cambiario, dado que, si el blue y los financieros siguen al alza, la presión devaluatoria no será sólo de campo.

Según los datos del sector campo, la situación de los agro-dólares debería ser holgada por estos tiempos, pero hay una guarda muy relevante del grano. En mayo, el Gobierno esperaba una liquidación de exportaciones de al menos 3500 millones de dólares, número que hoy no supera los 2600 millones. “Ya les habíamos avisado, pero insistieron con números propios”, contó a este diario un dirigente de la Mesa de Enlace, argumentando que Milei y Caputo sabían que el aporte iba a ser mucho menor.

De todos modos, la cifra más significativa es la global, esperada para todo el año. Hoy, de la soja sin precio –que es la que debe medirse para ver la realidad- quedan por vender unos 35 millones de toneladas. Eso, en dinero, equivale a más de 15 mil millones de dólares. En el sector calculan que, a esta altura, a lo sumo deberían quedar unos 8000 millones de dólares sin vender. Es decir, hoy se vendió sólo la mitad de lo esperado para el período. Esa soja sin precio espera el valor futuro, por lo cual recién en octubre o noviembre el campo empezará a vender en volumen. En pocas palabras, los que no venden están esperando que Caputo devalúe antes de fin de año, aun cuando ya el precio “blend” del dólar les mejoró, pasando de 910 pesos por dólar a 973 pesos por dólar.

EL BCRA, bajo ataque
En el mercado aclaran que la mejora en las exportaciones llegará “cuando el productor venda, y no está vendiendo porque ya le entró dinero por vender el maíz, hoy puede esperar por la soja”. El problema para el Gobierno radica en que ahora, por el cronograma de pago de importaciones que se dispuso en diciembre, tienen que empezar a pagarlas justo cuando esperaban tener la caja reforzada con agro dólares. «Lo más probable es que empecemos a ver días donde el Banco Central va a vender más que lo que va a comprar», adelantó un economista de lc City.

En este escenario, Caputo se juega buena parte de su futuro en las próximas semanas. La realidad indica que el FMI hará en breve el desembolso de 800 millones que está pendiente, pero ese dinero per sé no supone un refuerzo importante. Lo más grande que tiene por delante el ministro es ver si China decide renovar el swap de monedas que empezó en la era de Mauricio Macri y se agrandó bajo la gestión de Sergio Massa.

Fuentes que conocen el paño aseguran que el gigante asiático no suele rifar su reputación, aún ante las tropezas geopolíticas del gobierno de Javier Milei. Es decir, lo más probable es que se renueve. Si eso no ocurre, Caputo tendrá que hipotecar cuentas y objetivos para pagar el crédito, que tiene una tasa de la mitad de la que cobra el FMI pero que hoy para Argentina es una millonada muy dificil de cubrir. Todo ese desbarajuste macro se suma a una crisis económica y social que el propio FMI viene alertando y que es, en el fondo, lo que demoró el envío del dinero prometido por el organismo que comanda Kristalina Georgieva.
Leandro Renou- Periodista especializado en economía. PÁGINA 12

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