Un experimentado exportador de carne explica las desventajas que enfrenta la carne argentina en el segmento premium del mercado asiático. Posicionamiento, costos y aranceles, las variables en juego.

Por qué a la Argentina le cuesta tanto venderle carne premium a China Argentina le vende a China unas 2.500 toneladas por año de carne de alta calidad.
La semana pasada en la feria Sial de Shangai circuló la novedad de que los chinos estaban pagando buenos precios por la carne de animales terminados a corral (“grain fed”), y eso encendió la ilusión de los exportadores de carne, que sueñan con venderle al gigante asiático algo más que puras vacas. Para entender mejor los desafíos que se le presentan a la carne argentina en ese mercado, Clarín Rural conversó con Juan Budano, presidente de Compañía Central Pampeana, una empresa que faena 12.000 cabezas por mes en plantas propias y de terceros y que desde 2013 es uno de los cinco principales exportadores de carne bovina a China, a donde envía actualmente 3.000 toneladas por mes.
Budano volvió hace dos días de Shangai, donde participó en la Sial, y consultado sobre el mercado de carne grain fed empieza aclarando que hace mucho que se exporta partes de animales terminadas a corral, particularmente los cortes del cuarto delantero, y que nunca se la pagó con un diferencial de precio. “Lo que sí hay -dice- es un mercado muy chico de 2.500 toneladas al año para carne premium. Son unas 220 toneladas mensuales, que equivalen a 8 contenedores. Puede ser que la demanda esté aumentando un poco, pero todavía es un mercado muy chico”.

Para tener una idea, la empresa de Budano envía 130 contenedores por mes a China, de los cuales solo 1 o 2 son de carne de alta calidad. “Nosotros siempre queremos hacer más pero nos topamos con el precio”, explica, y afirma que la Argentina todavía tiene mucho trabajo que hacer en la promoción y posicionamiento de su carne en ese mercado.

“Allá tienen como sinónimo de calidad a Australia y Estados Unidos, la carne del Mercosur para ellos es carne de volumen. No existen en China los restaurantes que digan que venden carne argentina, los restaurantes de alta gama anuncian que venden carne australiana. Es un desafío empezar a mandar más carne de calidad a China y a todo Asia, pero hay que acelerar mucho e invertir fuerte en promoción”, dice.
Luego agrega otro factor clave vinculado con la ecuación de los productores y faenadores locales. “Tenemos que invertir en tener animales con más días de encierre. Los chinos piden entre 150 y hasta 180 días de corral, por la cuestión del marbling, lo que la carne australiana suele tener, y acá no llegamos a 90 días porque no nos dan los costos. Además Australia tiene la ventaja de un tratado de libre comercio con China mientras que nosotros pagamos un 12 por ciento de arancel, que es un montón de plata”.
Ampliando el alcance del análisis, Budano afirma que en este momento la ecuación de los faenadores no resulta atractiva porque el precio de la hacienda está demasiado alto y la demanda es baja en casi todos los mercados. Los precios que ofrece China están lejos de ser los de hace dos años, Israel recién está volviendo a importar después del impacto que tuvo el recrudecimiento del conflicto en Gaza y la plaza local está pinchada por la crisis económica, con un consumo anual per cápita que cayó al orden de los 44 kilos por persona. Y para Cuota Hilton, asegura, “no da el número”.

En síntesis, explica, la hacienda en noviembre pegó un salto de precio y el productor se sentó a esperar una devaluación que nunca vino. Al mismo tiempo empezó a llover, creció el pasto y los animales fueron al campo a sumar kilos a bajo costo. Hoy al faenador no le cierran los números para pagar lo que el productor y recriador pide. “Te piden 3.500 pesos el kilo y necesitaríamos que baje a 3.200 para tener algo de margen”, detalla.

Entonces, la estrategia de los exportadores es simple: reducen el volumen de faena y enfrían sus negocios hasta que aparezca esa hacienda que está en el campo. “La faena nacional bajó 15 por ciento del año pasado a este por falta de precios. Recién ahora la vaca más de industria está empezando a aparecer, porque vienen las heladas y esa vaca tiene que salir del campo. Y con la presión del negocio kosher, que volvió la semana pasada, se va a empezar a faenar un poco más de novillo”, dice Budano. Y luego agrega que para ver un mayor volumen de faena habrá que esperar hasta agosto o septiembre, cuando se empiecen a agotar los verdeos y aun no hayan rebrotado las pasturas. “Lo más probable es que en ese momento empiece a salir más novillo Hilton”, afirma.

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