En la crianza, las condiciones de alimentación y de vida de los terneros suelen estar bajo control y la revisión diaria de los animales asegura la detección de problemas a tiempo. El paso a la recría, sin leche, suele ser una caída a un pozo negro, pero la crianza no termina en el desleche.

La crianza artificial de los terneros de tambo es el inicio de un proceso que tiene por objeto lograr hembras de reemplazo o machos para la producción de carne. La corta edad de los animales, el tipo de alimentación y los sistemas individuales de crianza exigen un manejo intensivo, diferente al tratamiento colectivo que se hace con el resto de las categorías en los sistemas pastoriles.
Es común considerar que la crianza finaliza cuando se suspende el suministro de leche o sustituto lácteo, entre los 45 y 60 días de edad, destinando escasa atención a las dos o tres semanas siguientes que son fundamentales para la adaptación del ternero a condiciones de campo.

Esto constituye un error pues animales pequeños que estuvieron alojados en jaulas o amarrados a estacas, de repente tienen que aprender a convivir con otros de mayor tamaño y edad, conocer en espacios muy grandes la ubicación de los lugares de pastoreo, el acceso a comenderas y aguadas y enfrentar un cambio brusco de su dieta habitual.
El período posdesleche es crucial
Como consecuencia de lo señalado se observa comúnmente pérdida de peso, diarreas, decaimiento general y eventualmente muertes, afectando todo el proceso de cría-recría.

La información obtenida de un sistema real de producción durante más de una década, en el cual no se hacía ningún manejo particular de los terneros a la salida de la estaca, puso de manifiesto algunos de los inconvenientes mencionados en la etapa posdesleche de la crianza artificial, particularmente bajas ganancias de peso. En dicho sistema la etapa de dieta líquida tuvo una duración promedio de 48 días, con ganancias diarias de 0,409 kg, en tanto que la etapa posdesleche se extendió 96 días y la ganancia fue de 0,469 kg.

Las experiencias del INTA Rafaela
En los últimos tres años la crianza artificial del Tambo Experimental de la EEA Rafaela, incluye una etapa de adaptación que contempla pautas de manejo luego del desleche para evitar los problemas señalados.
Las prácticas consisten en alojar los terneros en pequeños piquetes, en los cuales acceden con escasos desplazamientos a los alimentos y al agua. La alimentación se basa en el consumo a voluntad de heno de alfalfa y un concentrado iniciador, similar al utilizado en la etapa de dieta líquida. La duración de esta etapa es de 15 días, aunque los terneros que manifiesten algún retraso en su desarrollo permanecen más tiempo hasta su recuperación. Además, el concentrado se suministra bajo un cobertizo de chapas que permite ofrecerlo aún en días de lluvia y sirve además como sombra a los terneros. El promedio del consumo diario de concentrado por animal es de 1,4 kg .
Luego de este período se manejan en forma conjunta con el resto de los terneros con acceso a pasturas de alfalfa, heno de alfalfa a voluntad y 2 kg diarios de grano de maíz partido hasta completar 90 días posteriores al desleche.
Ganancia Diaria de Peso
La ganancia diaria de peso (G.D.P.) se mantuvo durante el período de adaptación, evitando de esta manera decaimiento de los terneros a la salida de la etapa de dieta líquida y un incremento importante en el período siguiente.
Para evitar el estrés posdesleche, a continuación se mencionan algunas recomendaciones:
Suspender el alimento líquido a terneros que consuman diariamente alrededor de 1kg de concentrado y tengan un buen estado corporal.
Disponer de infraestructura apropiada para el fácil acceso a los alimentos y al agua en las dos semanas siguientes al desleche.
Continuar en esta etapa con la oferta de concentrado y de heno de alta calidad
Observar frecuentemente la evolución de los terneros para detectar en forma rápida cualquier inconveniente.
Demorar la salida a campo de los animales que no manifiesten buena evolución y no tengan adecuadas condiciones sanitarias.

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