*Por Pablo Benetti.

El Jueves Santo de este año recibimos la noticia de que éramos dados de baja. No fue un aviso formal, faltó seriedad. Supimos que no trabajaríamos más en Instituto Nacional de Agricultura Familiar Campesina e Indígena (INAFCI) cuando intentamos ingresar en el GDE (Gestión de Expedientes Electrónicos) en nuestros legajos y en la página de carga del ReNAF (Registro Nacional de la Agricultura Familiar) y no pudimos, no estábamos más, nos habían borrado…

En Entre Ríos quedamos sin trabajo directo más de 30 trabajadoras y trabajadores; la gran mayoría con más de 15 años en el sector:

profesionales de distintas ramas, idóneos, mujeres campesinas que desde lo más profundo de los parajes acompañaban los procesos productivos y organizativos de sus pares; apoyadas por una trabajadora social y/o un ingeniero agrónomo o veterinario.

Muchos subestimaron y subestiman nuestro trabajo; empezando por el vocero presidencial Adorni que nos llamó «No trabajadores», incluso quienes hoy están ocupando cargos o son parte de la dirigencia gremial sectorial, -no todos aclaro-, pero una parte importante hicieron oídos sordos cuando les pedimos que nos acompañen en la lucha y en el pedido del No Cierre del INAFCI.

Fuimos ignorados. No hubo un comunicado oficial de parte del gobierno de la Provincia, tampoco escuchamos el repudio de las organizaciones integrantes de la Mesa de Enlace provincial. Federación Agraria a nivel nacional expresó su preocupación, pero aquí en Entre Ríos no salió a rechazar el cierre.

Nos llamaron «ñoquis», y no solo hoy… ya vivimos estos mismos desprecios en el período del ex presidente Macri, donde éramos todos ñoquis; ese fue el fundamento para diezmar la repartición y dejar una mínima expresión en la provincia y en el país, pero esta vez fueron más lejos… directamente cerraron el Instituto.

Hoy luego de más de 1 año… y de casi 7 meses del gobierno de Cambiemos en la provincia se paga a los Productores la Emergencia Agropecuaria gestionada en abril de 2023. Desde el Instituto fuimos las y los técnicos quiénes nos pusimos al hombro esta herramienta y logramos llegar a más de 700 productores y productoras de la agricultura familiar, es más, articulando con el anterior gobierno logramos que se cree una Declaración específica para los agricultores familiares, cosa que en las anteriores emergencias no había sucedido.

Esos más de 700 productores/as entrerrianos hoy se encuentran solos. No estamos las y los técnicos que asistíamos con la correcta presentación y tramitación de papeles que debían completarse, poniendo nuestros vehículos, impresoras, hojas y un saber en la lógica y tramitación de proyectos… en algunos casos articulando con las juntas y las comunas para poder en conjunto lograr que la gran mayoría de los productores puedan rendir de manera correcta el subsidio que recibían. Hoy no están los técnicos de agricultura familiar; los productores se referencian con nosotros… nos siguen llamando mandando mensajes, pidiendo que les demos una mano… con gusto les brindamos la información que necesitan, pero es imposible realizar la tarea que realizábamos estando como empleados del estado.

Los productores se encuentran solos. Si no presentan los papeles ni la rendición que solicitan provincia y nación peligra la posibilidad de poder el día de mañana recibir otro subsidio, no solo eso sino que dentro de 60 días se vence el plazo para la rendición al tribunal de cuentas, tribunal que si no rendís el total o más de lo recibido con facturas a nombre del productor en un plazo determinado; te envía una intimación y luego pasa a las áreas legales quienes sin mirar a quien les vuelven a intimar y piden la rendición o la devolución del monto recibido. Claramente las y los productores son los más perjudicados.

En mí caso particular hoy me encuentro trabajando para la Municipalidad de Piedras Blancas, ocupando gran parte de mi tiempo, y me es imposible realizar las reuniones que hubiéramos programado –seguramente- en cada paraje del Departamento para poder realizarle a cada uno de los que recibieron la emergencia los papeles que solicita la provincia y nación.

Este es sólo un caso que sirve de ejemplo. Como ya expresé, se subestimó siempre nuestro trabajo, se minimizó nuestra función en el medio rural de toda la provincia.

Quedarse sin trabajo con más de 40 años de edad, donde los últimos 15 y hasta 30 años las y los técnicos se han capacitado y formado para el trabajo con este sector del campo, es muy angustiante; con una situación nacional y provincial de crisis, con un porcentaje alto de desempleo y con la especificidad que tenemos es muy difícil.

Producir horticultura, volver a la docencia, que te llamen de algún municipio para poder realizar algunas tareas puntales, -como en mí caso-, son las alternativas que vamos buscando. A tres meses de los despidos nos seguimos reinventando.

Los y las productores de la Agricultura Familiar hoy en la provincia se encuentran solos. Pedimos al gobierno provincial que recapacite y convoque a las y los técnicos que son los que conocen el territorio y que saben cómo llevar acabo el trabajo con este sector a conformar un área que contenga a cada uno de ellos desde la que se brinden herramientas para dar respuestas a las necesidades de los más pobres del medio rural.

*Pablo Benetti es Ingeniero Agrónomo y fue despedido luego de 18 años de trabajo tras el cierre del INAFCI – Instituto Nacional de Agricultura Familiar Campesina e Indígena.

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