Carne libre de deforestación: las exigencias de Europa también encienden alertas en feedlots y matarifes.

El proceso productivo por el cual un animal pasa por diversos establecimientos antes de faenarse es un punto que genera inquietud: cómo se logrará garantizar esa trazabilidad. También se observan oportunidades de mejora para transparentar la cadena.

La Resolución 2023/1115 de la Unión Europea exigirá a una serie de actividades que certifiquen que en su cadena productiva no se deforestó.

En la cadena de ganados y carnes, existen dos posturas bien diferenciadas sobre esta cuestión y mientras exportadores y analistas sostienen que se está trabajando en el tema y que es un desafío, feedloteros y matarifes expresaron su preocupación.

FEEDLOTS

“La carne vacuna tiene una dificultad mayor, al ser una cadena donde el producto se desplaza en distintos establecimientos a lo largo de todo el proceso productivo”, expresó Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF).

“Pensemos en un ternero que nace en un campo de cría, que pasa después a otro en una recría luego un engorde y recién después a un frigorífico; eso genera algún grado de complejidad a la hora de definir el sistema”, advirtió.

Para diciembre de 2024, soja y carne vacuna deberán certificar su condición libre de deforestación. Storni explicó que los engordadores en este momento analizan distintas alternativas y herramientas técnicas.

Pero más allá de los cuestionamientos que pueda generar esta decisión, remarcó que la cadena de valor ganadera deberá trabajar en conjunto.

Consultado por el impacto económico de implementar esta certificación, el titular de la CAF sostuvo que si bien no calcularon el número fino, “los costos se trasladan en la cadena y el productor va a ser quien lo termine cubriendo de alguna forma”.

Y agregó: “De alguna manera, debemos buscar al sistema que nos brinde seguridad por un lado, pero que genere el menor costo posible para toda la cadena”.

EXIGENCIAS A FUTURO

Storni consideró que la normativa europea comenzará a marcar una nueva tendencia en las reglas de juego del comercio internacional.

“Hay muchas cuestiones que la cadena está trabajando, pero que se van a convertir de alguna manera en requisitos específicos de algunos mercados y ahí hay un desafío”, sostuvo.

En este punto, destacó que más allá de la resolución de la Unión Europea, la cadena de valor ganadera debería ampliar su mirada y generar herramientas, para lograr una trazabilidad de acuerdo a las futuras demandas.

LA MIRADA DE LOS MATARIFES

Los eslabones intermedios del negocio ganadero manifestaron su preocupación sobre las nuevas demandas europeas.

“Preocupa porque regula y limita de forma estricta la importación de alimentos de países según la deforestación y en este nuevo contexto, Argentina tendrá que certificar para diciembre de 2024 que sus productos cumplen con la normativa”, afirmó Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya).

El directivo estimó que este mecanismo será complejo. “Podría convertirse en una barrera paraarancelaria por las dificultades en el control y certificación de la trazabilidad”, afirmó.

“No debemos perder de vista que su incumplimiento limitaría severamente las exportaciones, con un impacto en el consumo que, si bien no podemos cuantificar, indudablemente será negativo para el desarrollo del negocio“, concluyó.

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