La gestión Milei planea devolver la vía navegable troncal del río Paraná, por donde circula el 80% de las exportaciones argentinas, a manos privadas.

Al mutismo del ministro de Infraestructura nacional, Guillemo Ferraro, para hablar públicamente acerca del futuro de la Vía Navegable Troncal, la parte de la Hidrovía Paraná-Paraguay que pertenece a la Argentina, se contrapone la locuacidad del gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro que, sin dar precisiones técnicas, aseguró que «el Gobierno nacional tiene la decisión de avanzar con la licitación». 

Si bien se trata de un secreto a voces que la idea de volver a licitar el dragado y el balizamiento de la vía navegable, que actualmente está bajo la órbita de la Administración General de Puertos (AGP), no tiene vuelta atrás en los planes anotados por Javier Milei, la redacción de los pliegos y la selección del ganador estará siendo monitoreada por las dos embajadas más importantes del planeta en la actualidad: China y EE.UU.

Milei podrá llevar adelante la licitación más pronto que tarde, porque lo habilita el decreto 949/2020 firmado por su antecesor en el cargo, Alberto Fernández, a pesar que el presidente del Frente de Todos nunca pudo ponerlo en práctica del todo, por las enormes diferencias que tuvieron los socios de la coalición que gobernó entre 2019 y 2023. 

El dragado y el balizamiento de la vía navegable corre por cuenta del Estado a través de la Administración General de Puertos (AGP) aunque es una situación transitoria porque no puede llevarla adelante. 

Ocurre que la AGP no tiene ni recursos propios ni maquinaria para dragar y señalizar los canales navegables y, por ello, decidió subcontratar a la empresa Jan de Nul para que lo realice como de hecho lo viene haciendo a diario desde el año 1995, cuando se hizo cargo del dragado durante la presidencia de Carlos Menem hasta que venció la concesión en 2021. 

La administración de Alberto Fernández convocó a una licitación que quedó sin resolverse cuando, en 2022, descalificó a tres de las cuatro compañías que se habían presentado. 

En la fallida experiencia licitatoria, Jan de Nul quedó como la única empresa en carrera que cumplía con todos los requisitos a diferencia de la compañía holandesa Boskalis, la nacional Servimagnus S.A. de la millonaria familia Román, y la china CCCC Shanghai Dredging CO.

Al anular la compulsa, la AGP anunció que realizará una nueva licitación por la que los funcionarios de las embajadas de China, por un lado, y de los EE.UU y de Bélgica, por el otro, no dejan de realizar un intenso lobby. 

El cabildeo chino es explícito y en una carta dirigida al ex embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, se le señalaba la importancia de poder participar y triunfar en la licitación.  

Wang Zhimin de la CCCC Shanghai explicaba que «la Hidrovía está altamente alineada con los principios de cooperación del programa la Ruta y la Franja que promueve el gobierno chino y que revestirá grandes significados para la cooperación» entre ambas naciones. 

La legación estadounidense con su embajador, Marc Stanley, a la cabeza, también movieron sus piezas a favor de Jan de Nul y piden, en encuentros reservados con las nuevas autoridades nacionales, que la licitación se realice con las mismas características y estándares que tuvo la realizada en el año 2022 y en la que la empresa belga quedó sola en la competencia. 

Por Antonio D’Eramo para IProfesional.

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