La ganadería regenerativa es una oportunidad fantástica de desarrollar el ambiente y la sociedad argentina, brindando alimentos diferenciados y servicios ambientales para su población y el mundo, afirma Martin Favre, educador en Manejo Holístico y Responsable de Nodo Perennia de Ovis 21 en Santa Fe.

Esta estrategia permite además aumentar la biodiversidad, la fertilidad y tasa de infiltración de agua en el suelo, así como incrementar el secuestro de carbono, entre otros beneficios.

La unidad demostrativa de cría bovina “Nueva Palmira” del INTA Rafaela, Santa Fe, aplicó el manejo regenerativo del pastizal natural. Esta estrategia permitió aumentar la biodiversidad, la fertilidad y tasa de infiltración de agua en el suelo, así como incrementar el secuestro de carbono, la productividad y rentabilidad, entre otros beneficios.

Virginia Mazzuca -extensionista del San Cristóbal, Santa Fe-, explicó que “el pastoreo planificado con manejo hístico apunta a mejorar todo el ambiente del sistema ganadero pastoril”. Según detalló, “se busca reestablecer la fertilidad natural de los suelos, al tiempo que mejora la biodiversidad con la aparición de nuevas especies. También aumenta la tasa de infiltración de agua en el suelo y el porcentaje de cobertura en el suelo y el secuestro de carbono.

Para la especialista, la clave del éxito está en respetar los tiempos de recuperación de los pastizales y en planificar el pastoreo, de acuerdo con la disponibilidad de materia seca, la época del año y los requerimientos del rodeo.

Importancia de cada potrero

“No todos los potreros son iguales: por ejemplo, los potreros de bosque nativo conservan mucho más la calidad del forraje y la humedad que el pastizal abierto. Entonces, a esos lotes se les puede asignar categorías de vaquillonas con un requerimiento de mejor calidad de forraje que las vacas adultas”, comenta Mazzuca.

Regenerar para mejorar la rentabilidad y recuperar la vitalidad del ecosistema

Perennia es un nodo regional miembro de la Red Ovis21 en la Argentina y de la red Savory a nivel internacional que promueve la ganadería regenerativa para cuidar el ambiente, mejorar la calidad de vida rural y aumentar la rentabilidad agropecuaria. En menos de dos años el proyecto ya sumó 70 mil hectáreas en 90 establecimientos de Santa Fe que están en proceso de aprendizaje e implementación de la agricultura regenerativa. Uno de ellos es la unidad demostrativa de cría bovina “Nueva Palmira”.

Para Favre, “el manejo holístico ayuda a los productores que desean hacer ganadería regenerativa a lograr resultados económicos, sociales y ambientales, con un protocolo de medición mundialmente validado para certificar productos regenerativos y parámetros de regeneración del ambiente”.

En ese sentido, se refirió a las exigencias del mercado global y sus consumidores: “Nos están pidiendo que produzcamos alimentos sanos, que sean vitales, que sean inocuos para las personas, pero además que en su cadena de producción y comercialización se respete o se regenere el ambiente”.

Y agregó el especialista “Tenemos que comenzar a manejar el pastoreo en forma correcta para revitalizar los pastizales naturales, de manera de que se transformen en una verdadera oportunidad de desarrollo social, ambiental y económico para la Argentina”.

El equipo de Nueva Palmira

Del INTA: MV Virginia Mazzuca; Ing. Agr. Sebastián Valiente, Biólogo Jorge Marcelo Pisani; Ing. Agr. Carlos Callaci; Geólogo Rubén Tosolini – MV Daniel Sacándolo; MV Alejandro Abdala; MV Sebastián Muchiut; Administrador Brian Genin; Franco Collera y Luis Rojas, personal de campo. De Perennia, Ovis 21: Ing. Agr. Martín Favre.

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