Por Dr. Marcos Grigioni. El informe global de la OIT destaca el creciente impacto del cambio climático en la seguridad y salud laboral, especialmente entre los trabajadores del campo. Se señala un alarmante aumento de la mortalidad y lesiones en este sector en todas las regiones del mundo.

En el último reporte global de la Organización Internacional del Trabajo sobre seguridad en el trabajo y cambio climático (Ensuring safety and health at work in a changing climate, Geneva: International Labour Office, 2024), se puede leer como este evento ya está teniendo graves repercusiones en la seguridad y la salud de los trabajadores en todas las regiones del mundo. Los trabajadores rurales son, según la OIT, uno de los principales grupos afectados, sufriendo un aumento de la mortalidad y lesiones laborales.

Los riesgos potenciados por el cambio climático (C.C.) enumerados en el informe son: 1) calor intenso, 2) radiación ultravioleta, 3) eventos climáticos extremos, 4) polución del aire, 5) enfermedades transmitidas por vectores y 6) agroquímicos. Absolutamente todos están presentes en las tareas agrícolas. Y aquí radica el primer punto a resaltar: en Argentina, estos riesgos magnificados por el C.C., no sólo afectan a los trabajadores sino también a los miles de productores, contratistas, integrantes de la familia agraria, profesionales de la actividad y demás participantes del sector.

Indica a su vez el reporte que “se necesitan esfuerzos colaborativos para desarrollar e implementar medidas efectivas de mitigación y adaptación para proteger a los trabajadores en todo el mundo”. Desde la Medicina Agrícola ampliamos estos conceptos diciendo que las medidas deben ser para todos los que trabajan y producen en el campo. Lamentablemente en nuestro país, muy poco se aborda acerca de los efectos del cambio climático en el bienestar de los productores y de la familia agraria. Potenciar la investigación, difusión y capacitación en prevención y medidas de mitigación que protejan a los productores y sus equipos familiares de trabajo, a los contratistas, agrónomos y veterinarios es uno de los objetivos principales a concretar. Para ello las instituciones rurales, organizaciones agropecuarias, cooperativas, universidades, etc. deben sumarse a esta tarea. Llevar al territorio estas acciones es fácil si se utiliza la estructura existente y así también poder sumar valor y reconocimiento social a quien las lleve adelante.

Entre todos se pueden disminuir las tristes estadísticas que muestran que campaña tras campaña cientos de actores rurales pierden la vida por estas problemáticas.

Es determinante actuar ya, porque mientras el cambio climático se intensifica, nuestro sector agropecuario se debilita por falta de preparación y capacitación en el cuidado y protección de lo más importante que tiene, que es su gente.

Dr. Marcos Grigioni

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