El segmento de las camionetas, que representó tradicionalmente uno de los mejores negocios para las industrias automotrices de la mano de la demanda agropecuaria, está experimentando un derrumbe en lo que va del presente año.

En los primeros cinco meses 2024 se patentaron 31.324 unidades de las siete principales camionetas más empleadas en el agro argentino, una cifra 27,0% inferior a las registrada en el mismo período de 2023, según datos informados por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).

Cuando se observa la evolución de las ventas de automóviles en el mismo período se evidencia que fueron de 98.729 unidades, una cifra 19,7% menor a la registrada en enero-mayo de 2023.

¿Cómo es factible que la venta de camionetas haya caído más que la de automóviles si la clase media está muchísimo más golpeada, en términos económicos, que las empresas demandantes de camionetas?

La respuesta a esa pregunta reside en el hecho de que el año pasado, con la implementación de los regímenes cambiarios especiales del “dólar soja”, en el sector agropecuario se originaron importantes flujos de liquidez, parte de los cuales se destinaron a comprar “fierros”.

De hecho, si se compara lo sucedido en lo que va de este año con el mismo período de 2022, puede verse que la caída de patentamientos de las camionetas seleccionadas es del 18,2%, es decir, una cifra que está en línea con lo sucedido con el segmento de automóviles.

En lo que va de este año, si bien el gobierno de Javier Milei redujo el peso de las “retenciones cambiarias”, con la baja del precio internacional de los granos los productores sienten con mayor fuerza el impacto empobrecedor de los derechos de exportación (que en el caso de la soja es nada menos del 33,0% del valor FOB).

Más allá de las complejas y muchas distorsiones generadas por los sucesivos “dólar soja”, lo que sucedió el año pasado es una muestra del enorme poder movilizador de la economía que tienen las empresas agropecuarias cuando el Estado devuelve apenas un poco de lo mucho que les extrae.

Por lo tanto, si las empresas agropecuarias argentinas trabajasen en igualdad de condiciones que las presentes en Brasil, Uruguay o Paraguay, es decir, sin derechos de exportación ni “retenciones cambiarias”, el sector automotriz, entre muchos otros sectores, se verían por demás beneficiados.
Valor Soja- Bichos de Campo

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