Por Salvador Di Stefano. La suba de tasas en las LECAP, el ingreso de dólares de la cosecha, la aprobación de la ley bases y el pago de deuda de julio, anestesian al dólar.

El gobierno colocó 4 letras en pesos capitalizables que vencen el 14 de Junio de 2024 a una tasa de corte del 4,2% mensual, el 1 de julio del año 2024 a una tasa de corte del 4,1% mensual, el 26 de julio del año 2024 a una tasa de corte del 4,0% mensual y el 30 de agosto del año 2024 a una tasa de corte del 3,8% mensual. Estas tasas son la nueva referencia de mercado, este dinero lo colocaron los bancos desarmando posiciones de pases con el Banco Central. De esta forma, el gobierno comienza a eliminar el stock de pasivos remunerados del ente monetario, canjeo una deuda que estaba a una tasa del 3,33% mensual en el Banco Central por otra mucho más elevada que ahora pagara la tesorería.

Si tomamos como referencia una tasa promedio del 4,025%, y realizamos el cálculo de la tasa efectiva, esto nos daría una tasa del 60,6% anual, que sería más alta que nuestra tasa de inflación proyectada a 12 meses que se ubicaría en el 59,3% anual, esto no daría que la nueva tasa de referencia sería positiva contra la inflación en 0,8% anual.

En un solo acto el ministro de economía y el Banco Central definieron que la tasa de interés será positiva contra la inflación, por ende, esto tendrá consecuencia en la familia de bonos en pesos ajustados por inflación.

El bono TX26 está rindiendo inflación más una tasa negativa del 3,0% anual, el bono TX28 está rindiendo inflación más una tasa negativa del 0,5% anual, y el bono DICP está rindiendo inflación más una tasa del 4,5% anual. Los bonos en pesos CER comenzarán a rendir tasas positivas, por ende, habrá un reacomodamiento de precios entra las distintas ofertas de mercado.

Los bonos en dólares son atractivos, pero no por la tasa que pagan, por ejemplo, un bono en dólares como el AL30 tiene una tasa interna de retorno del 21,4% anual, y el dólar aumentaría en un año el 29,8% anual (sería la tasa efectiva de un aumento mensual del 2,2%). Este bono a este ritmo no le gana a la inflación del 59,3% anual esperada por nuestra consultora, sin embargo, si logra una baja de la tasa por apreciación de capital el escenario sería muy distinto.

Los bonos en dólares son muy atractivos por la posibilidad de que sus paridades suban, baje el riesgo país y dejen una rentabilidad interesante a corto plazo. Tienen dos fechas claves por delante, la aprobación de la ley bases, y el pago de amortización y renta del 9 de julio del año 2024. En ambos casos la reacción de los títulos debería ser alcista. Para que el bono AL30 tenga una TIR del 15% anual antes de pagar la amortización y renta el 9 de julio, el título debería valer U$S 70, desde los valores actuales podría darse una suba del 20% en dólares.

Argentina necesita mostrar una suba de los bonos en dólares para lograr una baja del riesgo país, y de esta forma conseguir financiamiento externo. Por eso, hoy pasan a ser más atractivos los bonos en dólares, que los bonos en pesos ajustados por inflación.

La baja de la inflación no deja fuera de mercado a los bonos en pesos que ajustan por inflación, lo que les quita el incentivo es que el gobierno este ofreciendo letras capitalizables a tasas superiores a la inflación esperada a un año. Este cambio en la tasa de referencia es muy importante.

Capitulo dólar

El mercado de futuro del dólar habla a través de sus cotizaciones, la tasa implícita del dólar futuro es del 42,7% anual, si la llevo a tasa efectiva es del 52,1% anual, y se ubica por debajo de la tasa de inflación esperada que es del 59,3% anual, y por debajo de la tasa efectiva del promedio de las lecap que se ubica en el 60,6% anual.

El gobierno desea que los agentes económicos no compren dólares, y salgan a financiar a la tesorería con el fin de terminar de eliminar los pasivos remunerados del Banco Central. De esta forma lograría estar más cerca de una dolarización de la economía.

Con tasas de interés positivas frente a la inflación, la compra de dólares deja de ser atractiva. El dólar MEP termino en $ 1071, el dólar CCL en $ 1.104 y el dólar blue en $ 1.120. Estos valores pasan a resultar poco atractivos si el gobierno logra bajar el riesgo país, honra los pagos de la deuda, sigue en el camino de lograr superávit fiscal, continua con niveles de emisión en pesos muy bajos, y por encima de todo, paga tasas de interés positivas contra la inflación esperada a 12 meses.

Conclusión

. – El gobierno está cambiando la tasa de referencia de mercado, en el marco de un cambio de deuda del Banco Central a la Tesorería, buscando capitalizar el balance del Banco Central para reducir los niveles de inflación que en abril nos mostro una tasa de inflación minorista del 8,8% y mayorcita del 3,4%.

. – En este escenario la tesorería tendrá que realizar mayores esfuerzos para lograr superávit fiscal, ya que tendrá que pagar más en concepto de intereses al año. Esto implicará buscar el camino para que argentina pueda crecer y lograr más ingresos fiscales, combinado con un mayor baja del gasto público. Cuidado con el nivel de actividad a futuro. Por esto no soy tan optimista con las acciones.

. – El ajuste del sector público continua, lo que afectará al consumo público, que solo podrá mitigarse con una suba del consumo privado. Para que el consumo privado crezca es necesario alcanzar niveles de inversión privada más elevados que los actuales, de lo contrario el año 2024 mostrara una fuerte contracción del PBI, y en el año 2025 el rebote dependerá de la inversión que proyecte el sector privado.

. – La tasa de plazo fijo está en el 30% anual, lo que no da una tasa efectiva del 34,48% anual, es un pésimo negocio, ya que teniendo en cuenta que la inflación podría ubicarse en el 59,3% para los próximos 12 meses, el plazo fijo tradicional nos dejaría como resultado una tasa de interés negativa frente a la inflación del 15,6% anual.

. – Se viene un escenario en donde las colocaciones en los bancos pasaran a buscar más rendimientos en otros activos financieros, como podrían ser los fondos de inversión, que colocados en instrumentos como Lecap o bonos en pesos ajustados por inflación pueden duplicar el rendimiento de un plazo fijo. Para inversores más sofisticados pueden armarse su propia cartera, maridando letras en pesos capitalizables, bonos en pesos ajustados por inflación y bonos soberanos en dólares, en la proporción que mejor los deje dormir tranquilo.

. – Con las tasas de interés que paga la tesorería, el dólar billete seguiría planchado en este contexto. El Banco Central aspira pesos, plancha el dólar, licua deudas, le mete motosierra al gasto público, es una casa de electrodomésticos completa, que aprovecho el Hot Sale y le puso más pimienta a la economía en mayo.

. – No olvidar que se está levantando la cosecha de soja y maíz de primera, en breve reservas por encima de los U$S 30.000 millones, más reservas y tasas en pesos positivas, dejan al dólar anestesiado por un tiempo.

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