Por Zorraquín y Menesses. Consultores de empresas y negocios del agro.

…..»Las estrellas errantes no tiene brújula»…Mario Benedetti

El consultor o la moneda

Parte del ejercicio profesional de Zorraquin + Meneses es realizar consultoría en empresas agropecuarias o en algún otro eslabón de la cadena agroalimentaria. Nos contratan, en principio, para enriquecer la discusión, dar puntos de vista diferentes o complementarios y, en muchos casos, para que respondamos a la clásica pregunta…”¿qué te parece que va a pasar?”. Nuestra reflexión, y seguramente en contra de nuestros propios intereses, consiste en hacer ver a nuestros clientes que en un escenario como el actual la probabilidad que tiene un consultor de acertar con la respuesta correcta es similar a tirar una moneda al aire esperando cara o ceca para decidir. Y claramente la moneda es más barata que el consultor. Ustedes, amigos lectores, sabrán entender este mensaje mientras leen. Dicho esto, van nuestros Apuntes del mes.

Sin brújula

La teoría del management de empresas, plena de sentido común, define que una parte del resultado de las decisiones empresariales depende de las propias acciones (elegir bien los negocios a realizar y además ser eficiente tranqueras adentro). Y otra parte de ese resultado es definido por el “efecto año”. Para simplificar, asumamos que el 50% de nuestro resultado depende directamente de nosotros y el 50% depende de las oportunidades y amenazas que brinda el entorno y de nuestra capacidad de adaptación al mismo. Como exploradores en la selva, los empresarios utilizan una brújula que les permite orientar su rumbo y adaptan su paso a las señales que reciben. Señales de precios, de tipo de cambio, de costos de producción, de abastecimiento de insumos, de coherencia política, de intervencionismo de mercados, de seguridad personal, de clima y varios más. Hoy se opera sin brújula. No hay anclas donde fijar posición. Todas las señales que mencionamos llegan distorsionadas, cambian rápidamente y en cualquier sentido. Hagamos un rápido inventario. Los precios de lo que se vende (granos, carne, leche, etc) aparecen volátiles y poco previsibles. Los costos de producción (muchos de ellos dolarizados) crecen a gran velocidad, pero además bajo la amenaza de no poder contar con los insumos a tiempo. Las últimas elecciones terminaron de romper lo poco que quedaba de coherencia política. El intervencionismo y las restricciones de venta deterioran los precios potenciales. La seguridad personal se ve amenazada por el delito en un marco de prevención que desapareció hace tiempo desde el gobierno. Y, para colmo, el año Niño de mayores lluvias por ahora viene amarrete. Y todas estas lecturas son sólo por hoy, mañana pueden variar 180 grados. Sin brújula. Las decisiones se tornan defensivas, la percepción de mayor riesgo frena proyectos, pero paradojalmente también provoca espejismos (a veces reales) de poder obtener ganancias excepcionales fruto de estas distorsiones. Y, a nuestro juicio, todo aún va a empeorar antes de empezar a mejorar. La Argentina necesita definir un camino de país normal, abierto al comercio, que fomente la producción y la inversión, donde la honestidad y el mérito valgan la pena. Con prisa, pero a su vez esperando a las personas que quieren cambiar pero que, por distintos motivos, se encuentran rezagadas. Una crisis de magnitud nos azota, una vez más. Ojalá empecemos a entender que si repetimos las mismas acciones, los resultados serán iguales. Poco queda para perder. Es ahora. ¿O nunca?

Qué dejaron las PASO

Sin dudas fue una gran sorpresa. Si bien se intuía que la elección iba a ser “en tercios”, como pronosticó la vicepresidente, nadie pensó que los tercios serían como fueron. El escenario inicial era un resultado de elecciones con Juntos por el Cambio en primer lugar, Unión por la Patria segundo y quizás cerca de ellos el partido de Javier Milei, apuntando  Sergio Massa a ser el candidato más votado en forma individual. Lo concreto es que esto no sucedió. 

JxC no sacó los votos esperados, Sergio Massa no fue el candidato más votado y  Milei fue primero ante la incredulidad del espectro político y, pareciera, de él mismo.¿Estamos ante un cambio de época, un cisne negro en la política, o simplemente ante una casualidad?  Son las preguntas que varios analistas y asesores políticos se hacen, habiendo votado sólo el 70% del padrón, habiendo un ganador casi sin estructura política en provincias y distritos de gran raigambre peronista (fuera de toda lógica) y habiendo casi tres puntos de diferencia entre el primero y el tercero (casi nada). Es decir que todo puede cambiar en las elecciones de octubre.

Hay una vieja película de 1972, “El Candidato”, que quizás refleja en parte lo que sucedió en las PASO. Un Senador de EEUU busca su reelección, y un nuevo candidato (Robert Redford), jóven, idealista, sin historia política, se permite decir lo que piensa ya que sabe que no tiene ninguna oportunidad de ser elegido, compite con el viejo Senador y finalmente le gana. Al final de la película y luego de haber logrado lo que en teoría era imposible, se pregunta: ¿Y ahora qué? 

Parte de esta incógnita se develará en las elecciones de octubre (o noviembre) y sin dudas el resultado impactará en el día a día y en la evolución de la presente campaña productiva.

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