El contacto con los animales puede ayudar a mejorar significativamente la calidad de vida de las personas mayores

La presencia de un animal despierta la flexibilidad mental en los mayores por lo tanto veterinarios y médicos se unen para promover un envejecimiento saludable.
En un mundo donde la salud de la comunidad, la de los animales y el equilibrio del clima y los ecosistemas están cada vez más en riesgo, es prioritario perseguir un objetivo común hacia una Salud Única (One Health) que abarque las necesidades de los humanos, los animales y el planeta en su conjunto.
Un enfoque no farmacológico para el bienestar de los ancianos
Invertir en proyectos dedicados a mejorar la salud y el bienestar de las personas mayores es crucial para el futuro de la comunidad.
Según los expertos, el contacto con los animales puede ayudar a mejorar significativamente la calidad de vida de las personas mayores, aportando beneficios terapéuticos y un estilo de vida saludable.
En este sentido, las actividades se centran principalmente en personas con Alzheimer. El enfoque no farmacológico es particularmente eficaz para mejorar los síntomas psicológicos de la enfermedad, especialmente la depresión.
Los estudios científicos sobre las intervenciones asistidas por animales también han demostrado beneficios como la disminución del estrés, la disminución de la presión arterial, la mejora de la circulación y niveles más bajos de colesterol. Además, para las personas con patologías crónicas como hipertensión, diabetes y depresión, tener una mascota, junto con una correcta alimentación, puede suponer un ahorro para los Sistemas Nacionales de Salud.

Italia un paso adelante
Geriatras y gerontólogos y médicos veterinarios expertos en intervenciones asistidas por animales, unidos crearon Veteris que es un Proyecto para optimizar las terapias basadas en intervenciones asistidas por animales (IAA) y mejorar la calidad de vida de los ancianos.
“Veteris promueve el envejecimiento activo y saludable a través de estilos de vida sanos por medios de intervenciones no farmacológica. La interacción humano-animal es un ejemplo. La presencia de un animal puede estimular a los mayores a hacer ejercicio, favorece las interacciones sociales y despierta la flexibilidad mental”, explica Andrea Ungar, profesor de Geriatría de la Universidad de Florencia y director de la Unidad de Geriatría del Hospital Universitario Careggi.

FUENTE: Diario Veterinario | Periódico referente de salud animal y veterinaria

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