Por Verónica Puig

Las razones de las subas no le interesan realmente a casi nadie. Los consumidores miran con estupor que los valores en las góndolas siguen hacia arriba. El kilo de los cortes más difundidos en nuestra región oscilan entre 3 mil y 4 mil pesos.

Los motivos de las subas en el precio de la carne vacuna en las góndolas de supermercados y carnicerías, no alcanzan para consuelo de nadie. La realidad supera cualquier especulación en torno a cuánto podría costar el kilo de los cortes más demandados.
Entre las razones que da el Gobierno nacional, figuran la devaluación del 22 por ciento en el tipo de cambio de dólares a pesos, oficial y la suba del precio del maíz, uno de los insumos básicos para la terminación de la hacienda con destino a faena.
Entre las razones que esgrimen desde la cadena de producción en industria cárnica, la sequía registrada en los campos de nuestra zona desde la primavera pasada y especialmente durante el último verano, provocaron adelantos en la faena y falta de stock.
Las asociaciones de productores agropecuarios, explican una y otra vez, que el costo de los insumos dolarizados, a un valor real que oscila los 800 pesos y con el incremento de uno de los elementos fundamentales para alcanzar el peso de faena permitido, los números para el primer eslabón de la cadena de producción no cierra. Trabajan a pérdida, dicen.
Mientras tanto, en los remates feria zonales y en el mercado concentrador de Cañuelas, los precios de la hacienda en pie, continúa con una tendencia alcista.

Perder, perder. La suba reiterada en el precio de uno de los elementos básicos en la canasta alimenticia de nuestro país, no es beneficioso para casi nadie. Para el Gobierno nacional no es la mejor noticia, con un Ministro de Economía, candidato a Presidente.
Para los supermercados y carnicerías, es una pésima situación, ya que no encuentran una fórmula para sostener las ventas, ante una demanda que se retrae.
Para los frigoríficos exportadores, la sospecha de que son responsables de que los mejores cortes de carne vacuna tengan como destino mercados externos y que como consecuencia de estas ventas, el mercado interno quede desabastecido y con carne de menor calidad, tampoco los favorece, porque están siempre sujetos a las medidas gubernamentales que regulan su funcionamiento.
El Gobierno nacional volvió a dejar trascender públicamente que si no logran bajar los precios de la carne en las góndolas locales, cerrará nuevamente las exportaciones, como ya lo han hecho en otras oportunidades.

Escuchá a Miguel Schiaritti, presidente de CICCA,  que nos explica por qué el posible cierre de las exportaciones de carne vacuna no es una medida que logre un impacto significativo en el objetivo de bajar el precio en el mercado interno.

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